¿Por qué es tan frecuente que nos pase esto? ¿Hay algo que hemos hecho mal? Es muy posible que así sea, de ahí que queramos explicarte en este artículo cuáles son las causas más comunes que nos hacen recuperar el peso perdido cuando menos lo esperamos.
1. Saltarse comidas
Te pondremos un sencillo ejemplo para que lo entiendas de inmediato. Imagina que una amiga tuya quiere perder pesorápidamente de cara al verano. Para ello, se pone su propio régimen, que no es otro que saltarse las cenas, desayunar lo mínimo y, en las horas centrales, picotear todo aquello que le parezca, para al final, llegar a casa y no comer nada.
Esto supone que, al día, pasa entre 10 y 12 horas sin comer, lo cual hace que su organismo entre en “estado de alerta” y busque reservas energéticas, sea cuales sean. No obstante, en el momento en que se vuelva a la normalidad, va a ocurrir todo lo contrario. Recuperará la reserva energética de antes con gran rapidez para cubrir esa falta inesperada y para prevenir nuevas situaciones que nuestro cuerpo codifica como de alarma.
Es decir, lo que ha hecho nuestra supuesta amiga no es nada saludable. No podemos dejar de comer sin más de un día para otro, ni limitarnos a hacer dos comidas diarias. Esto se procesa como una amenaza y, en consecuencia, nuestro cerebro reacciona.
2. El peligro de las dietas de bajo valor calórico
En este caso tenemos el clásico ejemplo de esas dietas muy restrictivas donde, a pesar de respetar las 5 comidas al día, se hacen mediante un desequilibrio dietético y nutricional muy peligroso para nuestro organismo. Se trata sobre todo de esos regímenes donde se busca consumir menos de 1.200 Kcal/día, en los que se recomienda consumir casi exclusivamente hidratos de carbono, o un tipo de proteínas.
Es algo muy peligroso para nuestra salud. Normalmente estas dietasse llevan a cabo durante poco tiempo, unas dos o tres semanas, y es común que, al dejarlas tras haber alcanzado nuestro peso buscado, los kilos perdidos aparezcan, como por arte de magia, en el momento en que volvemos a ingerir algún tipo de caloría, por pequeña que sea.